Crítica "Raymond Isidore y su casa" 1965

Raymond Isidore fabricó su casa y creó una obra de arte al decorarla con desechos recuperados que encontraba en el suelo, todo por amor a su esposa. Roche comienza a buscar a ese personaje «extraordinario del común» al que se refería Anderson. Es entonces cuando concibe un mediometraje documental sobre tres artistas «ingenuos» franceses, de los cuales solo pudo culminar el capítulo correspondiente a Raymond Isidore, enterrador del cementerio de Chartres. Raymond Isidore et sa maison («Raymond Isidore y su casa»).

En el documental, el propio Raymond Isidore se refiere a su obra. Texto del documental:
“Todo lo hice por ella [su esposa], y como se dice: es un sueño de amor. (…) Buscaba objetos en los campos, cualquier cosa. Cosas que otros botaban, que nadie quería, que todavía eran útiles. Materiales viejos, esmaltados rotos, piedras, brillaban, cosas de color que me atraían. Recogía todo lo que me llamaba la atención y era como si estuviera recibiendo una orden interna que me obligaba a recogerlas. Me venía como una orden que me hacía agacharme para recogerlas”.